Cuando nos encontramos ante un problema se activan nuestras emociones primitivas. Aparece la ira, el miedo, la tristeza. Estas emociones pueden llevarnos a dar distintas respuestas tales como cerrarnos, atacar a los demás o incluso paralizarnos. Las emociones condicionan nuestro comportamiento y nuestras respuestas. Estos condicionamientos muchas veces no nos permiten responder proactivamente, nos limitan y nos llevan a tener una actitud negativa.

Cuando nuestras emociones están alteradas las habilidades para resolver cualquier problema se reducen. Un acto de amor propio es dejar de resistir lo que nos ocurre y enfocarnos en lo que podemos hacer. Para tener más claridad de cómo podemos influir debemos dejar de mirar lo que deben hacer los demás y lo que debería pasar afuera.

Pensar que no vamos a tener problemas es una ilusión.

Lo esperable es que surjan complicaciones en cualquiera de los roles que desempeñamos. En mi trabajo como psicoterapeuta apoyo a personas que buscan resolver problemas externos que los desestabilizan. Una creencia limitante que se repite muy seguido es “por qué a mí”, en ese momento les pregunto “¿y por qué a vos no?”.

Una vez que soltamos el enojo logramos mayor objetividad para observar lo que ocurre a nuestro alrededor y en nuestro interior. Esto nos lleva a identificar qué decisiones podemos tomar y cuáles son los pasos a seguir para solucionar el problema.

“No podemos resolver un problema pensando de la misma manera que cuando lo creamos” – Albert Einstein

Esta frase nos demuestra que detrás de un problema siempre hay una oportunidad de elevar nuestro nivel de conciencia y perspectiva. Al resolver un problema no sólo ordenamos y solucionamos situaciones externas. Cuando resolvemos un problema logramos más claridad y orden interno. De este nuevo orden podemos generar una nueva realidad más satisfactoria para nosotros mismos y para nuestro entorno.

Deja de considerar tus problemas una carga. Entiende que los problemas sólo son asuntos a resolver. Hacer esto mejora tu actitud y te permite ser más proactivo para resolver cualquier problema.